En verdad a muchos les gustaría parecerse a Arnold?? Es proporcional su inteligencia y nivel cultural a su físico? De eso trata de dar respuestas este trabajo de Cuba Sí. Aleccionador y a la vez terrorífico, pero también gracioso.
¿Cómo ser Arnold Schwarzenegger y no morir en el intento?
Escrito por
Giusette León García / Cubasi
No pocos muchachones añoran el físico fortachón de Arnold y para
lograrlo están dispuestos a cualquier disparate, desde inyectarse
sustancias, hasta seguir rutinas de entrenamiento arbitrariamente, sin
calcular el costo que paga su organismo por ese esfuerzo.
Esa puede ser la pregunta de los diez millones para no pocos
muchachones que añoran el físico fortachón y los músculos definidos de
Arnold y para lograrlo están dispuestos a cualquier disparate, desde
inyectarse sustancias, tema de un trabajo anterior, hasta seguir rutinas
de entrenamiento arbitrariamente, sin calcular el costo que paga su
organismo por ese esfuerzo.
Pero, para mí, la cuestión de los millones era otra, quise saber por
dónde le entra el agua al coco. Con mi manía de preguntar fui
encontrando pistas, la primera, muy vinculada a la actualidad cubana: la
apertura de en todo el país de gimnasios particulares. Resulta que la
plausible oportunidad de que los cuentapropistas abrieran espacios donde
ejercitar el cuerpo, ampliando así las opciones de este tipo, sobre
todo para la juventud, entraña un dilema ¿quién atiende estas
instalaciones?
El dedo en la llaga, recuerdo, lo puso Gerardo Luis Montoya, ex
deportista de alto rendimiento y titulado en Cultura Física al referirse
a los nuevos gimnasios que se han abierto: “Sí abogo porque en cada
gimnasio haya un licenciado en cultura física apto para dar consejos a
las personas que acuden a esas instalaciones…”.

“Cuando no hay un orientador verdaderamente preparado, generalmente
entrenan todo en condiciones anaeróbicas, se concentran en adquirir una
fuerza que después no saben a dónde dirigirla, entonces quien sufre es
el corazón, les haces una prueba de pulsometría y tienen el pulso como
el de un niño chiquito, porque es mucha fuerza y poco aerobio, no son
capaces de combinar las dos capacidades”, explicó.
Y fue precisamente el profe Montoya quien nos llevó a pensar en el
“gran Arnold”: “Yo lo que les pido a todos los jóvenes es que no se
dejen guiar por cualquiera, hay demasiados entrenadores en la calle,
muchas personas que te dictan un sistema de entrenamiento copiado de
alguien que fue Míster Olympia…”
Resulta que es muy fácil conseguir en internet la rutina de
entrenamiento de quien fuera Míster Olympia durante cinco años
consecutivos entre 1970 y 1975 y otra vez en el 1980, así como el de
todos los que han obtenido tal título en un certamen sobre el que se
puede leer en la Wiki online:
“…se celebra anualmente y alberga a los mejores culturistas de todo
el mundo. Organizada por la International Federation of BodyBuilding
& Fitness (IFBB). Desde sus inicios se le considera la competición
con mayor nivel y la que dilucida al mejor culturista del mundo. Los
competidores que compiten en este certamen salen de una exigente
clasificación previa. Aquellos 20 primeros clasificados del Olympia del
año anterior o del Arnold Classic del mismo año, los 10 primeros del
Ironman, los 5 primeros de cada una de las competiciones profesionales
del calendario o el primer clasificado del campeonato del Mundo Master
profesional. Además los que han sido Mr. Olympia tienen el derecho de
por vida de poder clasificar.”
Sin embargo, las consecuencias negativas para un cuerpo forzado a
cumplir semejante rigor de ejercicios sin tener en cuenta la dieta ni
las condiciones individuales pueden ser irreversibles. En las palabras
de Octavio Hernández, licenciado en cultura física y entrenador en el
gimnasio situado en el Centro Hebreo de La Habana: “El entrenamiento
puede ser una bendición para los seres humanos y de hecho lo es, pero
mal dosificado puede ser una piedra de tropiezo muy grande”.
“Es muy peligroso, alerta Montoya, que se apliquen un plan de
entrenamiento ajeno, que no sabes si es compatible con nuestro clima,
con la alimentación de cada uno, con su sistema de trabajo o estudio…
esto al igual que las inyecciones de aceites y medicamentos como la
testosterona, muestran incultura, ignorancia…”
¿De verdad quieren ser Arnold Schwarzenegger?
Hablando de incultura, Musculación para principiantes es el título de
la página donde encontré la rutina de este súper hombre y de otros por
el estilo, pero no solo eso, en el caso de esta celebridad, también hay
un enlace interesante: “las mejores frases de Arnold Schwarzenegger”.
Las leí y entendí enseguida que el cerebro no es un músculo, ahí les van
las “genialidades”:
“Siempre soñaba sobre la gente poderosa. Los dictadores y cosas así.
Siempre me impresionó la gente que podía ser recordada por cientos de
años. Incluso, como Jesús, siendo recordado por miles de años.”
“Cuando tenía diez años tuve el impulso de que quería ser el mejor en
algo, así que empecé a nadar. Gane campeonatos, pero sentía que no
podía ser el mejor. Luego trate el esquí, pero sentí que no tenía
potencial. Jugaba al fútbol, pero no me gustó mucho, porque no obtenía
el crédito por mi mismo si hacia algo especial. A partir de ese momento
evite los deportes de equipo.”
Soñaba con dictadores y al parecer no distingue con exactitud entre
estos y Jesucristo (asumo que a ese Jesús se refiere) y luego, rechaza
el trabajo en equipo tras el egocéntrico empeño de ser el mejor.
¿Todavía quieren ser como este tipo?
Y hay más, la popular Wikipedia divulga que
“Schwarzenegger admitió haber usado anabolizante androgénico esteroideo
mientras fueron legales”, pero las drogas no pasaron sin consecuencias
por su organismo, después de un par de escándalos de los que salió
“airoso”, escogió su imagen contra su corazón y no es una metáfora: en
1999, cuenta la Wiki, Schwarzenegger ganó una demanda contra el Dr.
Willi Heepe, médico alemán que predijo su muerte prematura debido el uso
de esteroides y a sus problemas cardíacos. En el mismo año, Arnold
consiguió un acuerdo con el tabloide estadounidense The Globe, que había
hecho unas predicciones similares.
“En 1996, un año antes de la operación de cirugía cardiovascular para
reemplazar la válvula cardíaca aórtica, Schwarzenegger defendió
públicamente el uso de esteroides durante su carrera como culturista.
Schwarzenegger fue operado en 1997 para reemplazar una válvula cardíaca,
los expertos le recomendaron poner una mecánica, él se negó porque no
podría entrenarse después de la operación.”
Y entonces ¿cuántos quieren ser Arnold Schwarzenegger? Enhorabuena si
decidieron pensarlo mejor, porque el mercado, el implacable, no cesa de
vender engañosos atajos como el que el lobo le ofreció a la Caperucita,
ahora mismo apareció en la red una tal Mighty Raspberry Ketone,
suplemento muscular que supuestamente usan los famosos, atletas
profesionales y actores de Hollywood y que promete “abdominales como
tabla de lavar en solo 1 mes” recomendado por alguien no tan célebre,
pero seguramente muy bien pagado que asegura haberlo probado
personalmente, en fin, que la máquina de producir “Arnolds” en serie no
tiene intenciones de parar.
Mejores ejemplos...
Sobre las buenas prácticas también estuve averiguando y me encontré
con la experiencia de Belkis Borboned, dueña del gimnasio ubicado en el
Centro Hebreo, uno de los más antiguos en este negocio:
“Todos los entrenadores que trabajan aquí son licenciados en cultura
física, han sido deportistas, tienen experiencia y preparación, pero
además de eso han seguido superándose y preparándose está como
reglamento interno del gimnasio que no se permite el consumo de ningún
medicamento que no sea por prescripción facultativa, ningún entrenador
está autorizado a recomendarle a ningún cliente el consumo de ninguna
sustancia ni anabólico, ni esteroide.
“Además, cuando la persona entra al gimnasio se le pide un
certificado médico que avale que está en condiciones de hacer ejercicios
con pesas, es uno de los requisitos que me exigen la Onat y el Inder
para aceptar los clientes, por otro lado se les hace una entrevista
inicial donde se indaga en cualquier padecimiento que tenga el cliente,
alguna recomendación médica, todo se deja plasmado en una planilla de
manera que cuando el entrenador los atiende conoce sus antecedentes
físicos y de salud para sobre esa base y los intereses del cliente,
organizar una rutina personalizada.”
Ojalá suceda del mismo modo en todas las instalaciones de este tipo,
pues resulta lo más coherente con lo que los especialistas resumieron
como buenas prácticas, aquí les van los consejos:
El de Jorge Fonseca, quien fue deportista precisamente en la
disciplina de pesas y en estos momentos ejerce como entrenador en el
mencionado gimnasio, afirma: “lo que recomendamos nosotros para mejorar
el aspecto y la forma física es hacer ejercicios bien dosificados, bien
dirigido y acompañarlos con una buena alimentación y suplementarla con
vitaminas, aminoácidos, creatina, siempre con previa consulta médica,
porque el ejercicio implica un gasto calórico y energético.”
Según el criterio de su colega Octavio Hernández, se trata de “la
combinación de tres elementos principalmente, el primero una correcta
nutrición para mí es un porciento muy elevado de la mejora física, el
segundo, los trabajos cardiovasculares, o sea ejercicios como el
aeróbico musical, el spirit, la carrera, la natación de larga distancia,
cualquier tipo que tenga que ver con el aerobic en general, que
aumentan la capacidad física, pero también mejoran el rendimiento
cardiovascular y facilitan el entrenamiento con las pesas, que es el
tercer elemento porque aumenta la tasa metabólica, el costo metabólico,
incrementa la masa muscular y disminuye el porciento de grasas.”
El matancero Gerardo Luis Montoya considera: “Primero que todo
deberíamos hacerle una prueba de eficiencia física a esos muchachos,
hacerles ver que todo no es tener los brazos gordos, sino que debemos
tener el cuerpo completo atlético y marcarles como modelo una figura
atlética. Para establecer una rutina hay que partir de la alimentación,
del descanso, de las tareas que tú haces diariamente, del tipo de
trabajo que realizan. Necesitamos estudiar lo que vamos a hacer…”