viernes, 28 de marzo de 2014

Novedad: Tiendas La Copa y La Puntilla ya aceptan pagos en efectivo en pesos cubanos

(Sí muy bueno que al fin la mon eda nacional, tan minimizada, cuestionada, despreciada y depreciada a la vez, vuelva a poder comprar y a ser útil aunque sea en estas dos tiendas, pero sigue sin resolver el problema principal, con salarios tan pobres, la mayoría del pueblo continúa sin poder comprar  en esas tiendas pues al cambio es lo mismo: o sea 20 CUC es igual a más de 400 pesos, eso no lo aguanta el bolsillo del trabajador cubano, así que la VERDAD, estamos en el mismo punto.)


Ismael Francisco, L. Eduardo Domínguez
 Como un paso en el camino hacia la imprescindible unificación monetaria, se puso en práctica desde el inicio de este mes la aceptación del pago en efectivo en Pesos Cubanos (cup), de acuerdo a la tasa de cambio de CADECA, en las tiendas La Puntilla y La Copa, ambas del municipio Playa, .
El experimento, que pretende llegar a todas las regiones del país como cumplimiento del Lineamiento No. 55 de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, comenzó solo en el área del mercado de ambas tiendas, y  ya en La Copa está disponible en todas las áreas de venta.
“En cualquier punto de nuestra tienda puedes pagar en CUC y en Moneda Nacional, incluso, puedes combinar ambas monedas o pagar con tarjeta magnética sin ningún problema”, comentó Elizabeth, gerente de La Copa.
La novedad ha encontrado rápida aceptación entre los clientes, quienes agradecen la facilidad de evitarse el viaje hasta las CADECAS.
“Cambiar dinero en una CADECA es un martirio. Cuando no están cerradas en días laborales, están almorzando, y cuando menos lo esperas, llegan los camiones de TRASVAL a recoger dinero y la cola llega hasta la otra cuadra. Esta medida no resuelve de momento el problema de los salarios, pero al menos no tienes que depender del servicio de cambio”, explicó Jorge, un cliente a las afuera de La Copa.
Algunas personas sienten temor por las altas cifras que tendrán que manejar. Es decir, si cada CUC son 25 pesos en moneda nacional, una compra de múltiples productos puede servir para que algún “vivo” recaude fondos para su bolsillo.
“Puede ser un poco complicado para mi manejar una suma mayor de dinero y tener en cuenta el cambio en todo momento. Con más de 70 años las sumas se tornan más difíciles de hacer. Pero bueno, lo que si no puede ser es que tengamos dos monedas. Supongo que todo se irá solucionando sobre la marcha, los precios bajarán, y las ‘chucherías’ para mi nieta costarán uno o dos pesos, no diez o veinte”, dijo Rosa en las afueras de La Puntilla.
Sin embargo, según apuntó Elizabeth, las cajas de pago cuentan con un sistema automatizado que revelará al cliente el costo de los productos que adquirió.
“Todas las cajas registradoras tienen en su sistema el tipo de cambio que tienen que hacer. Todo de acuerdo a la tasa de cambio de CADECA. El cliente podrá ver, como lo hacía antiguamente, el precio de los productos que compró en la pantalla de la caja. Tampoco será un problema si el cambio del CUC baja o sube, el sistema estará actualizado al día”, sentenció.
En el caso de La Puntilla, una comercial del área del mercado dijo que hasta el momento solo se puede comprar en peso cubano en efectivo en esa área. Y agregó que aún se está aprobando la ampliación de dichos servicios hacia otros puntos de venta de la tienda.
Respecto al tema, la gerente del lugar dijo que no estaba autorizada a dar declaraciones. No obstante, en las afueras del área del mercado se podía ver el mismo cartel que estaba en las tiendas de La Copa.

jueves, 20 de marzo de 2014

Precios pre-dispuestos

 
Con un manojo de centavos en el puño, se acercó al mostrador y le hizo una seña al dependiente.
-Buenas, deme una lata de refresco tukola, por favor –suplicó con unos sesenta años de educación y dos horas de caminata en sus rodillas.
El dependiente, indiferente al monto que la señora había dejado caer sobre el mostrador, le acercó el refresco y se dispuso a contar el dinero.
-Faltan cinco centavos –replicó el joven tendero ahorrándose cortesías y modales.
La señora, impasible ante el llamado del vendedor, rebuscó en su bolso una moneda más para completar el precio establecido en ese momento.
–Aquí tiene –sentenció la señora sin darse cuenta que su pedido le había costado más caro que de costumbre.
La alteración de precios en algunas Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD) y otras entidades de comercio de productos en CUC, constituye aún un problema por solucionar en algunos puntos de venta de la ciudad pese a las medidas que se han adoptado en años anteriores.
El Ministerio de Finanzas y Precios dio a conocer en el 2012, en un intento por erradicar estas “multas”, la resolución (214) en la cual establecían una lista de precios únicos para más de un centenar de productos. Sin embargo, según algunos clientes, todavía existen irregularidades en los costes de las mercancías.
“Destinar parte del salario en la compra de estos productos, importantísimos para el hogar, ya es una proeza para el cubano de a pie. Imagínese si aparte de eso tenemos que pagar esta pequeña “multa” para llenarle el bolsillo a alguien”, comentó una señora que salía de una de las tiendas de la Terminal de Ómnibus.
Un equipo de Cubadebate que llegó a las puertas de esta misma terminal, encontró, entre otras cosas, que las colchas de limpiar tenían precios diferentes a lo establecido por el Ministerio de Finanzas y Precios. El importe de este útil de la limpieza variaba en dos de las tiendas, entre 0.80 y 0.85 CUC cada una. Y en algunos contenedores de Nuevo Vedado, permanecen en 0.85 CUC.
Según los comerciales de estas tiendas, existe un proveedor que proporciona estos productos a la cadena con un precio que responde al importe de costo. Luego la cadena impone una cifra superior, en dependencia del tipo de tienda. Cada empresa aplica un margen con el fin de obtener ganancia. El resultado consiste en la diferencia de valor de un mismo artículo entre distintas unidades.
Se puede encontrar diferencia de precios entre las TRD, las tiendas y Cupet pertenecientes a la empresa CIMEX, solo que, a veces, el monto es abismal.
Sucede con más frecuencia en tiendas que expenden artículos no amparados por la resolución 214. Un bombillo de pantalla pequeño de auto o moto, en 23 y C o en Infanta y Malecón, cuesta más de 5 CUC. Sin embargo, ese mismo bombillo en una TRD vale 0.35 CUC.
Asimismo, existen precios que no se ajustan a la muestra en exposición. En el Cupec de Santa Catalina y Boyeros, unos bombillos de farol delantero de motos con un precio visible de poco más de 4 CUC, cuestan en realidad 3 CUC y unos centavos.

REBAJAS, MULTAS Y DIFERENCIAS IRRECONCILIABLES

Una de los comerciales entrevistados añadió que está el caso de mercancías con defectos, para las cuales los proveedores otorgan notas de crédito por el valor considerado de la afectación.
Además algunos productos tardan largos periodos en venderse, por lo que son sometidos a rebajas producidas de manera centralizada. Es decir, la cadena fija un precio único en todas las tiendas. No obstante, advierte que eso no justifica que puedan existir artículos con diversidad de precios dentro de la propia cadena.
“En esta zona tenemos muchas tiendas y además, estas casetas que son muy útiles para los consumidores, ya que las puedes encontrar en la esquina de la casa. Pero no entiendo por qué un paquete de pollo o detergente, un pomo o lata de refresco, o una frazada de piso, en estos contenedores, lo podemos encontrar con precios superiores al de las tiendas de la misma empresa. Tal vez cobran por evitar la molestia de caminar un poco más, como los carretilleros”, concluyó sonriente un joven a la salida de la tienda de Tulipán.
Uno de los vendedores entrevistados dijo que en su Cupec, que pertenece a la empresa CIMEX, ha visto los precios un poco más altos que en las TRD  y, sin embargo, están establecidos por la cadena. “También ocurre con las bebidas, el papel sanitario, productos de limpieza y aseo, cárnicos y muchos otros. Tengo entendido que la diferencia de los precios se fija entre el proveedor y la empresa. Eso sí, no dudes que en algunos lugares los precios estén multados”, afirmó.
Aunque los productos que se venden en cualquier tienda, sean de una cadena o de otra, son iguales en cuanto a envase, contenido o marca, los precios varían. ¿Será que utilizan alguna estrategia de marketing, como bajar un poco los precios para vender más respecto a los otros? ¿O tal vez es una medida suicida a productos que se quedan estancados en el almacén?
“Hay rebajas en muchos lugares. No tiene que ser fin de año, día de los enamorados, ni ninguna otra fecha señalada. Es real, a veces hay una sobreproducción de alguna mercancía, o simplemente no son productos con mucha salida. También hay que tener en cuenta las zonas más pobladas, incluso, las de mejores recursos económicos, a mayor demanda en un municipio, más rápido se acabarán los suministros, y viceversa. De todas formas, no existe justificación para encontrar tal variación entre precios”, indicó un trabajador de un Cupet de Línea.
En la mayoría de los casos, los clientes se conforman con estas “diferencias” y no vacilan en pagar… pensando en el dicho: un centavo más o un centavo menos…
“No creo que mucha gente discuta con el dependiente por cinco centavos más o menos. Es un fenómeno que ha pasado a formar parte de nuestra cultura, de nuestro diarismo. Como si fuera un proceso automático, o un gesto involuntario de nuestro cerebro. Llegas a una tienda, miras el precio, y simplemente pagas”, comentó un grupo de estudiantes a la espera de un P2 en la parada de Tulipán.
Mas, si existe una resolución que unifica la mayoría de las mercancías que se comercializan en estas tiendas, ¿por qué aún encontramos irregularidades? ¿A qué, en verdad, se debe la diversidad de costo en las mercancías que no entran en dicha resolución, si presentan las mismas características en cualquier cadena de venta?
No debe ser parte de la cultura de nuestro pueblo aceptar o conformarse con la inquietante diversidad de precios sin explicación certera, ya sea de pesos, de diez e, incluso, de cinco de centavos, pues, para la mayoría, con un bolsillo estrechamente remunerado en moneda nacional, hasta los quilos marcan la diferencia.


 

sábado, 15 de marzo de 2014

¿A la espera de la lluvia de café?

Por: Raquel Sierra Liriano



Por estos días, los comentarios callejeros han estado centrados en el tema de la venta de autos. Que si “los precios superan los del primer mundo”, “solo al alcance de personas con dinero habido oscuramente”, “un golpe mortal a las cartas” y “con el revuelo, está todo parado ahora”. Sin embargo, un tema preocupa más a las mayorías: los elevados precios de los alimentos del agro.
Las nuevas formas de comercialización dieron cierta esperanza de una regulación hacia la baja. Con el paso de los días, las expectativas han ido al piso: no disminuyen y la calidad sigue sin corresponderse con lo que cobran por los productos a la venta.
“¿Quién ha visto una libra de pimientos arrugados y chiquitos a 15 pesos?”, pregunta una vecina de Diez de Octubre. “Pagué cinco pesos por cuatro tomates de perita de tercera”, dice Miguel. “Algunos días al mercado de Tulipán no se puede ir, está vacío y a lo que te cobran debes restarle el engaño en la pesa”, se queja una jubilada.
Estos criterios abundan y, como decía el programa Prismas, tantas miradas no pueden estar equivocadas.
Una antigua máxima económica ubica la solución en el incremento de la producción agrícola. Pero, a las personas les preocupa el cuándo, sobre todo porque –al menos hasta el momento–, las medidas adoptadas en el campo en los temas de comercialización no están a la vista, y para no pocos, adquirir los alimentos constituye un serio dolor de cabeza.
“En tiempos como este, quisiera tener un patiecito de tierra de tres por cuatro metros, tendría una mata de naranja agria, sembraría tomaticos y ajíes”, sueña Rosaura, residente en el Cerro. “Voy con mi pesa de mano al agro, de lo contrario, te tumban en el precio y también en el peso”, opina Ricardo Gonzá­lez, electricista. 
Poco se puede comprar con esos precios... parte el alma, en buen cubano.. 
Unos atribuyen la poca disponibilidad de estos surtidos, entre ellos el tomate, a las veleidades del clima: lluvia a destiempo y escaso frío, cuya incidencia se verá dentro de poco en la cosecha de papa. Sin embargo, de tanto oír sobre el tema a muchos les suena nuevamente a justificación.
Otros siguen culpando a los intermediarios y a la falta de un listado de costos para cada producto agrícola –estudiado objetiva y contemporáneamente–, que permita calcular cuánto estaría ganando cada eslabón de la cadena productiva.
Desde el lado de la academia, algunas reflexiones están enfocadas a la causa del asunto. De acuerdo con el economista Omar Everleny, en su Análisis de la evolución reciente de la economía de la Isla, “la agricultura cubana absorbe 20 por ciento del empleo total y su aporte directo al PIB (Producto Interno Bruto) es de menos de cinco por ciento, ya que es donde se encuentra la más baja productividad”. A su criterio, “aún falta un largo camino por recorrer, no se corresponde lo realizado con los resultados productivos”.
El estudioso de la problemática agropecuaria Armando Nova, opina que “el análisis y la valoración del comportamiento de la producción agrícola y sus resultados durante los últimos cuatro años, denotan que las fuerzas productivas aún se encuentran detenidas y se requiere profundizar en las transformaciones de las relaciones de producción”.
En su artículo Continuidad de los cambios en la agricultura, el investigador del Centro de Estudios de la Economía Cubana, considera que “no resolver los problemas señalados durante el análisis del Decreto-Ley 300 y el nuevo reglamento de las UBPC, favorece la dilación de los resultados esperados”.
A su vez, indica, se requiere un proceso más dinámico en las transformaciones del sector que conduzcan a la creación de un modelo de gestión económica que consolide el nuevo modelo agrícola cubano.
Dicen que con el tiempo, cuando se estabilice el mercado, los precios bajarán. En tanto esto ocurre, la sociedad no puede apartar la mirada de quienes, aun luego de haber aportado toda una vida de trabajo, perciben remuneraciones incapaces de esperar a que “llueva café en el campo”.

Todos iguales, iguales todos

Por:

Alexander A. Ricardo

El matemático y geómetra griego Euclides ya hablaba de ellos: Los cuadrados. En su obra cumbre, Los elementos, estudió sus características y propiedades. Línea a línea y ángulo a ángulo logró “cuadrar la caja”.
El Padre de la Geometría, y del dolor de cabeza en muchos estudiantes, describió al cuadrado como: “un paralelogramo que tiene sus cuatro lados iguales y los ángulos rectos. Posee cuatro ejes de simetría e igual número de vértices y aristas”.
Definición hecha a la medida; a la de antes de nuestra Era.
Corriendo el riesgo de que me tilden de “mente cateto” o “hijo de hipotenusa”, discrepo con la caracterización del erudito.
El cuadrado es eso y algo más. O menos. Lo confieso. La geometría es mi débil. Para mí es una peculiar figura. Un 4x4. Un todoterrenos.
Muy a menudo se camufla tras una camisa geométricamente acorde a sus ideas. Su cerebro da giros de 360º. Le encanta ver la luna en cuarto menguante.
Cuadro a cuadro transita cuadra por cuadra. Siempre recto, inamovible, raso. Jamás sobrepasa las líneas de “lo establecido”. Es como el fósforo. Una vez fuera de su estrecha cajita, no le funciona la cabeza.
Pasa el tiempo libre haciendo crucigramas, jugando Tetris o con los cubiletes. Esto, después de haber acuñado burocráticas cantidades de papeles en formato A4.
Su área, en las matemáticas, es A=L². En la sociedad no tiene sitio ni perímetro fijos.
Multifuncional. Habita, sin apuros, en la taquilla de una terminal. Atrincherado en su viciado buró. Obstinado, detrás del mostrador en aquella cafetería, precisa a sus clientes:
–Entonces, ¿por fin, qué van a consumir?
–Un espagueti napolitano y otro con jamón, por favor.
–Napolitanos no hay. Los que tenemos son con jamón.
–Está bien. Tráenos dos así. Luego yo me encargo de quitarle el jamón al mío.
–Ah, eso es otra cosa. De esa forma no hay lío.
Guarda su papelito, tamaño bolsillo, exhibe su sonrisa “giocóndica”.
El típico cuadrado tiene el don de la rectitud. Solo deja de tirar rectas duras, para lanzar una buena curva. Su repertorio es corto, pero efectivo. Un buen número han sido los ponchados.
Es de estos tipos que ven la vida en fotogramas. Su actitud parcelada le permite localizar trabas donde otros buscan soluciones. No necesita mucho espacio. Parado en una baldosa es capaz de hacerte caminar varios kilómetros por esa mancha azul-morada llamada cuño.
Por muy larga que lleves tu bermuda, aun rozándote los tobillos, no te dejará pasar a hacer una simple pregunta. El reglamento es así. Mitad regla y mitad lamento. Mejor no tropezárnoslo en su versión cubo. Si con una cara son difíciles, seis podrían dejarnos en un cuadro clínico delicado.
Esto me ha hecho mirar con mucho recelo la geometría toda mi vida. Antes de cada prueba me preguntaba qué daño le había hecho a los griegos para que mi cabeza se pusiera como un óvalo, diera vueltas en círculos y no triangulara una idea.
Eso sí, cuando tenga un hijo y le gusten más los teoremas que las reglas ortográficas, me encargaré de aconsejarlo sobre el mundo de las medidas, espacios y planos. Es traumático estar en el último ejercicio de la prueba, el profesor recordándote el tiempo para recoger y tú fajado con ese cuadrado sin hallarle solución.

Presentan la nueva web del periódico Granma en la sede de la UPEC (+ Fotos )

 
Nueva págin a web de Granma.
  En horas de la mañana de este jueves fue presentado en la Casa de la Prensa, en el Vedado, el nuevo portal digital del Periódico Granma, con motivo del 122 aniversario del Periódico Patria, y día de la prensa cubana. Cubadebate entrevistó al subdirector del medio, Oscar Sánchez Serra, para conocer detalles sobre la nueva imagen en la web del Órgano Oficial del Partido Comunista de Cuba. 
¿El cambio estructural también significará una mayor producción de textos para la web?
Al dotarse la nueva web de las modernas herramientas de este formato, permitirá más inmediatez a partir de la ocurrencia del hecho noticioso, interactividad con el usuario y una estrecha vinculación del periodista con la propia plataforma al ser él quien gestione su material en el proceso de publicación. Todo eso debe estimular la producción de materiales para la web, no solo de texto, sino de elementos multimediales u otros tipos de propuestas sobre la plataforma.
¿Tendrá un carácter hipermedial la página para así lograr que se aleje del lenguaje impreso?
Lanzamiento de la web en  la UPEC Nacional.
Los materiales serán periodísticos, no materiales para el impreso o para la web, lo que cambiaría sería el formato y las exigencias que sobre este requieran esos materiales. De tal manera el flujo no tendrá la única dirección que tiene hoy, del impreso a la web, sino que iría cada vez más del digital al impreso. De hecho, en los dos últimos meses materiales de mucho impacto han viajado en esa dirección, desde la web al impreso. Y sí, claro que tendría un carácter hipermedial.
¿En su opinión cuánto podrá ayudar al medio la agilidad informativa?
Está muy relacionada con la primera pregunta, creo que va a multiplicar por mucho esa agilidad, aunque debemos aclarar que una cosa es la potencialidad de la plataforma, que te permite incrementar esa agilidad informativa, y otra el comportamiento que tenga el periodista ante el suceso. Si se queda atrás, la plataforma no le va a escribir el hecho; si quieres emplear las redes sociales, la plataforma no le subirá el texto para salir adelante. Seguirá dependiendo de la actitud que tenga ante esta transformación. La tan invocada mentalidad, aquí hay que cambiarla también.
¿Hasta que punto se le facilitará al usuario la búsqueda de información en el sitio y cómo  quedará organizada la nueva estructura?
Es una de las virtudes de la plataforma, el usuario siempre sabe dónde está una vez que entre al sitio, lo haga desde su raíz al teclear la URL en el navegador o si los buscadores lo llevan hasta nosotros.  El uso de las etiquetas y la propia disposición de la arquitectura de información ayudaría mucho al usuario en la estructura, que tiene un menú principal, una zona de wigdets a la derecha y otra de barner debajo, arriba tendría una zona de portadas para sucesos de gran connotación que permitirá al usuario identificar muy fácilmente que se trata de una noticia destacada y al mismo tiempo nos da la posibilidad a nosotros de jerarquizar la información.
¿Existirá un “Comunity Manager” para el sitio que les permita mayor interactividad con los usuarios?
Pelayo Terry C uervo, dicrector del Periódico Granma (izquierda), Karina Maron, jega de información (centro) y Oscar Sánchez, subdirector (derecha).
La interactividad está garantizada al emplearse todas las herramientas de la web.  El Community Manager, visto en su acepción como el profesional responsable de construir, gestionar y administrar la comunidad online alrededor de una marca en Internet creando y manteniendo relaciones estables y duraderas con sus clientes, sus fans y, en general, cualquier usuario interesado en la marca. Ahora seríamos varios, sobre todo los de más responsabilidad con los principales materiales o zonas en las cuales debe generarse esa comunidad. De cualquier manera, en este proceso de aprendizaje, habrá que identificar a la persona con esas características. Pero claro que lo tendríamos o lo formaríamos.



lunes, 20 de enero de 2014

De autos caros, ollas arroceras, y cuentas de ahorro, entre otros demonios..

He guardado silencio.. llevo días tratando de entender, comprender o acaso justificar el tema de la venta de autos en mi país, a precios como ya todos saben inalcanzables para el pueblo en general que gana salarios en pesos cubanos devaluados, con los cuales es imposible siquiera llegar al fin del mes..malabares y argucias de circo debemos realizar para poder comer mas o menos con el dinero pagado por el trabajo honrado. No he logrado encontrar una explicación que me conforme, no hay nada que me haga justificar esos precios.
Ahora se agregan los créditos bancarios como preocupación, son únicamente para comprar ollas arroceras, ollas reinas, cocinas eléctricas con sus calderos acompañantes y cafetera y, según la nota oficial publicada en la gaceta y replicada por la prensa se otorgarán:

La resolución del Ministerio de Comercio Interior (MINCIN) y la instrucción del Banco Central de Cuba (BCC) publicadas en la Gaceta Oficial Extraordinaria No. 2, este 14 de enero*, establecen que la compra de los mencionados equipos será en efectivo o mediante créditos bancarios, en este último caso, podrán emplearse cheques u otros instrumentos de pago emitidos por el banco. A partir de la entrada en vigor de ambas normativas, queda sin efecto la venta del módulo de cocción que se realizaba mediante bonos a los nuevos núcleos electrificados.
Para obtener un crédito, las personas interesadas deberán solicitarlo en cualquiera de las sucursales de los bancos de Crédito y Comercio, Popular de Ahorro o Metropolitano. Respecto a los importes y plazos de amortización del crédito, serán los que resulten del análisis de riesgo llevado a cabo por el banco.
El crédito se otorgará en CUP y hasta el 100 % del valor de los equipos que se deseen adquirir. En el caso de quienes vayan a comprar en las tiendas comercializadoras en pesos convertibles, el banco aplicará la tasa de cambio vigente para las operaciones con la población y el cheque se emitirá en CUC.
Una vez aprobado el crédito, el beneficiario puede “separar” por un periodo de cinco días los equipos en la tienda que seleccione, la cual emitirá la correspondiente certificación de reserva de los mismos. Luego, procederá a gestionar en el banco la emisión del cheque para hacer el pago en la tienda previamente escogida.

 Bueno, pues les contaré que un amigo se dirigió al banco  situado en Boyeros y conocido como el Banco del Ministerio de Transporte, por hallarse situado en los bajos de ese edificio, sew extrañó al no encontrar cola ni persona alguna esperando, pero rápida vino la respuesta procedente de la empleada que otorga las planillas para los créditos, "hace falta un fiador confiable", a lo cual el solicitante argumentó: mi hermano o mi esposa pueden  ser. NO, fue la categórica respuesta de ella, fiador confiable es tener una cuenta de ahorros en el banco,  y así, tranquilamente lo despachó.
De ahí las preguntas: Por qué no dan esa información completa en los medios?  Si alguien tiene una cuenta bancaria, lo cual quiere decir que gana suficiente como para ahorrar, para qué va a querer un crédito? Dónde queda entonces la necesidad de esos artículos de esa mayoría que ni sueña con tener una cuenta de ahorro? Por qué mienten e ilusionan al prójimo?
 

Además de continuar averiguando en otros bancos... quiero dejar plasmados mi inconformidad, disgusto y pesar que con cada nueva decepción se acrecientan... y lo peor es que como bien dice Buena Fe: pero la culpa,  la maldita culpa no la tiene nadie

sábado, 4 de enero de 2014

Comenzó la venta liberada de autos en el país

Por Luis E. López Domínguez



Este viernes entró en vigor la ley que permite a los cubanos y residentes extranjeros en la isla la compra de autos nuevos y de uso. La medida aprobada por el Consejo de Ministros el pasado 19 de diciembre inyectó una dosis de curiosidad a los capitalinos que desde horas tempranas acudieron a las diversas comercializadoras estatales.


Cuando acudimos hoy en la mañana a la Agencia Sasa Peugeot de Vía Blanca y Primelles una veintena de personas se aglomeraban a la entrada de la instalación.
La tienda, que hasta hace poco mostraba una pobre imagen de tres o cuatro autos en exhibición, hoy florece con una amplia gama de marcas y modelos que se pueden apreciar desde la calle. Pero según los que acudieron al lugar, son muy elevados los precios de venta que se han establecido.
“El Peugeot 508 que figura entre los modelos más recientes en el mundo, tiene un precio de 262 mil CUC, mientras que en países de Europa te cuesta aproximadamente de 25 mil a 40 mil euros, de acuerdo a la versión y las prestaciones”, comentó Julio, quien se encontraba en el lugar haciéndole fotos a la tabla de precios para llevárselo a su familia.
Mirando un sueño imposible!!!
Francisco, que pese a la lluvia salió de casa para ver, según él, “lo que nos depara este nuevo año”, dijo que en su visita a diferentes países de América Latina tuvo la oportunidad de ver varios modelos que hoy se comercializan en diversas localidades del país, a precios muy inferiores en comparación con lo que se está viendo aquí.
Al informar de la aprobación de este paso se señalaba que “se libera la venta de motos, autos, paneles, camionetas y microbuses, nuevos y de segunda mano, para las personas naturales cubanas y extranjeras residentes en el país, así como para las personas jurídicas extranjeras y el cuerpo diplomático, estableciendo precios minoristas semejantes a los que reconoce el mercado entre particulares. Esta venta liberada se irá implementando de manera gradual y paulatina, y en ella tendrán prioridad quienes actualmente posean cartas de autorización”.
El ingreso recaudado servirá para crear un fondo destinado, especialmente, al desarrollo del transporte público en todo el país“.
Respecto al fin que tendrá lo recaudado de las ventas, ingresos adicionales e impuestos, una pareja que comentaban junto a otro grupo de personas, dijeron que es una buena iniciativa si se trata de “salvar” el transporte público.
“Al transporte público le hace falta un buen empujón, en otros países los problemas se dan realmente por embotellamientos en la vía, no porque la gente no tiene como moverse. Confiamos en que, al menos, los extranjeros que viven en el país si compren los carros a este precio, a ver si con eso podemos salvar el transporte público”, concluyeron Jorge y Marta.
Los precios han sido establecidos para la venta minorista en base a los siguientes criterios, según la Resolución del Ministerio de Finanzas:
Para los autos nuevos: un índice de 8.0 sobre el costo en tienda (costo de adquisición del vehículo más los gastos, hasta situarlo en el área de venta), adicionándole a este resultado el importe del arancel.
Para los autos usados de la renta: el precio se determinará por acuerdo entre TRANSTUR y la entidad comercializadora autorizada, tomando como base el valor no depreciado promedio de cada lote, más los gastos en que incurren hasta situarlo en el punto acordado. Se aplica por TRANSTUR la depreciación acelerada de entre un 35 y un 40 % anual.
El VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, realizado en abril del 2011, acordó priorizar el desarrollo del transporte público de pasajeros, destinando a dicho propósito todo el financiamiento disponible.
 El deterioro acumulado en el transporte público y los beneficios que este significa para la mayoría de la población, constituyeron fundamentos esenciales en los cuales se sustentó la decisión adoptada. Igualmente, se tuvo en cuenta la limitada infraestructura vial con que cuenta el país y los elevados costos del combustible automotor, así como la necesidad de evitar el incremento de la contaminación del medio ambiente, mediante la utilización del transporte colectivo que resulta más eficiente al trasladar de una sola vez a un mayor número de personas.

( Nota de autora del blog: Solo me resta decir que no tengo ni comentarios pues me he quedado sin aliento y sin palabras!!!)

sábado, 23 de noviembre de 2013

El hechizo azul de La Habana

Recorrido.
La Habana es azul... Hacía bastante tiempo que no recorría el litoral habanero. Es que nos envolvemos en el trabajo, las preocupaciones, la economía tan floja que duele en los bolsillos de la mayoría de los cubanos, los inventos en la cocina para salvar al estómago de la familia, etc,  y se nos hace corto el tiempo para darnos esos pequeños placeres de fácil acceso y, sin embargo, tan apetecibles y plenos para el espíritu y el alma.
Sin palabras: Hermoso!!
Por eso ayer lo disfruté tanto. Fue por cuestiones de trabajo, pero pude recorrer, -en auto, claro- todo el Malecón y más allá del Túnel de la Bahía, donde ya no hay muro y las olas rompen  contra la roca del litoral. No me alcanzaban los pulmones para respirar todo lo que quería, ni la vista para apresar suficientemente esos momentos.
Respira!!!!!!!!!!!!!!!!! y contempla!!!!
Entrada del Túnel de la Bahía de La Habana.
En mi mente vagaban ideas de ensueño y de añil, y recordaba el color de nuestro equipo insignia: Industriales; el de nuestro cielo y de ese mismo mar... La Habana es azul como los amores y romances, como los sueños satisfechos, como el abrazo que da a hijos naturales y  adoptados.
Enamorados, pequeños que juegan, jovenes y n  otan jovenes ofrecen su música a ese mar desde el muro.
Ya en la noche suenan la guitarras.

Esta ciudad es embrujo y sortilegio, apresa para siempre a quienes viven, pero también a aquellos que la visitan. Podrán existir capitales hermosas en el mundo, sitios memorables... pero La Habana es única y yo no sería capaz de vivir sin esta azul ciudad.


 

Ciudad Azul

Por:  Luis E. López Domínguez
Fotos: Ladyrene Pérez

En la tarde de ayer se inauguró  en la galería Teodoro Ramos Blanco, sita en 20 de mayo 465, entre Línea del Ferrocarril y Patria, Cerro, la exposición de pintura Ciudad Azul, de Jesús Álvarez Ferrer (Jealfe), quien se desempeña como director del Periódico Tribuna de La Habana y desde los años 70,  palpita en una inquieta devoción por las artes plásticas. La muestra estará abierta al público hasta el 14 de diciembre.
“Si nuestro cielo es tan azul como cantó el poeta, y vivimos todo el tiempo rodeados de sus variaciones más increíbles —en tonos y matices— cuando besa o ataca nuestras costas; entonces, los cubanos estamos obligados a soñar en azul”, expresó el periodista de Cultura Felix García Acosta (Felo), quien estuvo a cargo de las palabras que dieron inicio al evento.
La muestra, que estuvo acompañada por la exquisita música del quinteto de clarinete, Ébanos de La Habana, cuenta con 18 piezas y un díptico, en acrílico sobre lienzo, donde se ven reflejados diferentes paisajes de la capital cubana. Casas, edificios, puentes e iglesias, inspirados en el cubismo de Picasso y Braque, convergen hasta el cielo mismo de cada obra, en un eterno sueño azul, con luces y sombras volubles.
Jesús Álvarez Ferrer (Jealfe).
Jesús (Jealfe) explicó que la exposición se celebró en un momento especial ya que días atrás la ciudad celebraba el 494 aniversario de su fundación. Y añadió que en esencia, la muestra intenta enviar un mensaje en contra de la “demencial carrera armamentista, en concreto, por la fabricación de bombas de neutrones”, para que el mundo no quede en la soledad plasmada en estas obras.
El artista señala algunos elementos dentro de las pinturas, como lo son el mar, puentes y barcos de papel, en medio de parajes de La Habana desiertos, dejando un hilo de esperanza en medio de lo que podría significar el fin de la especie humana, pero con la certeza de que, como dijo Felo en las palabras de introducción, detrás de una barca de papel hay un niño.
Jesús Álvarez Ferrer (Jealfe) nació en el año 1950. Perteneció a la cátedra de Educación Artística atendida por la Doctora Rafaela Chacón Nardi, en el Instituto Pedagógico Makarenko, donde se desempeñó como profesor de Apreciación de las Artes Visuales. Se vinculó a la escuela Taller de Pintura Concha Ferrat en Guanabacoa. Participó en exposiciones colectivas de Artes Plásticas en los años 70 con las obras Los diez millones van, Formas y Formas femeninas. Una de las obras de Ciudad Azul fue seleccionada entre otros artistas de la plástica para participar en La llave del Cerro, evento promovido y organizado por la galería Teodoro Ramos Blanco, con el objetivo de homenajear la obra de Roberto de Jesús García Fullana.
En la inauguración estuvieron presentes, Belarmino Castilla, Comandante del Ejército Rebelde y quien fue segundo jefe del Segundo Frente Oriental, Frank País; Pelayo Terry, director del Periódico Granma;  Alberto Núñez Betancourt, director del Periódico Trabajadores, entre otros miembros de la prensa cubana e invitados.



lunes, 11 de noviembre de 2013

Érase una terminal de espera (+ Fotos)

Por: Ismael Francisco, Luis E. López Domínguez, Oscar Figueredo Reinaldo

Ante varias quejas recibidas en nuestra redacción y la vivencia personal de integrantes de nuestro colectivo, dos periodistas y un fotorreportero de Cubadebate regresaron a la Terminal de Lista de Espera de La Coubre, en La Habana Vieja.

Apresuraba su paso quizás para adelantársele a la competencia. No habíamos llegado aún a la acera de la estación y sonriente anunciaba su itinerario del día. Esta vez fue Matanzas y no Camagüey la propuesta lanzada a los vientos.
“¿Para dónde van, qué desean?… tengo asientos para Matanza…”, dijo el “facilitador” de “guardia” ese día.
A pesar de la negación, continuó insistentemente; no le bastó a la tercera, sino hasta una cuarta vez en un período de 20 minutos para tratar de convencernos y finalmente rendirse. Todo parecía indicar, que nuestra visita estaba más que anunciada, pues no había tantos “facilitadores” como hace algunas semanas, y ante tal aviso, “era mejor irse para otra terminal”. El negocio paralelo mantenía su vitalidad.
PASAJES, BUQUENQUES Y LISTAS DE ESPERA
Esperar unos minutos en las afueras de la gran casona de cabillas de metal, tejas y material prefabricado nos dio las primeras pistas para conocer por dónde le entra el agua al coco en el negocio de pasajes.
Para Aleida Vázquez, la historia se basa en el engaño y la manipulación.
“Se me acercaron dos hombres y me dijeron que mi guagua se había acabado de ir, y yo sé que eso es mentira porque la mía no sale hasta dentro de tres horas. Tratan de jugar con la necesidad de uno para enriquecerse los bolsillos de ellos”.
Sobre este mismo aspecto señaló el jefe de turno Jorge Arencibia:
“El problema de la venta ilegal de pasajes es que la gran mayoría del personal que viaja desconoce el mecanismo de anotaciones;  entonces se dejan llevar por estas personas inescrupulosas que están allá afuera… los llamados buquenques, que sí conocen todos los  manejos, monitorean continuamente el estado de las listas de espera y saben por cuál se pueden anotar”.
Como pudo comprobar en el terreno este equipo de Cubadebate, los llamados “buquenques”, no solo te persuaden para que viajes “por la vía más rápida y eficiente” sino que gustosamente  hacen la cola y te anotan en las listas de espera.
“Yo trabajo para el estado… yo le hago un bien a la población, lo mío es llenar camiones u ofrecerle otra vía alternativa a la gente”, dijo mientras se escurría casi corriendo entre la gente, un hombre mayor que no quiso identificarse cuando lo interceptamos con el equipo de grabación, recogiendo carnés a la población para su posterior anotación en la lista de espera.
La corrupción y las ilegalidades  se ven estimuladas además en esta terminal por la falta de mecanismos de control por parte de la institución. Todas las inscripciones en la lista de fallos se hacen a mano, a lo cual habría que sumarle que cada quien puede anotar hasta tres personas dos veces por cada taquilla.


“Yo me fijo en lo que es la anotación, pero no me percato si el pasajero se anota dos o tres veces, ni para qué lo quiere. Aquí pasamos muchísimo trabajo, mire estas manos como las tengo llenas de callos, tengo que atender al menos 20 municipios. ¿Usted cree que así me voy a dar cuenta si alguien se dedica a vender pasajes? Eso no lo sé”, expresó con cara de cansancio Lidia Santos, despachadora del lugar.
A pesar de las declaraciones de los directivos de esta entidad que niegan totalmente su implicación con el tráfico y venta ilegal de pasajes para muchos clientes tal afirmación tiene sus medias tintas.
Rolando Ovens, director de La Coubre, en una visita guiada temprano en la mañana, dijo que en lo que va de año ya ha sancionado a más trabajadores que en el 2012, y sin embargo, confiesa que todavía hay quienes sirven de enlace para este tipo de persona.

“Yo te digo a ti que aquí se empapa todo el mundo en ese negocito… yo he estado de primera en la lista según los numeritos que te dan, y luego cuando vas a sacar el pasaje te dicen las compañeras que tienes 10 o doce gente por delante, cómo es posible eso”. Afirmó con vehemencia Laura Carreño, viajera villaclareña.
Entre tanto Andrea Pérez, joven granmense se refirió a las diferentes alternativas de viaje que existen “por la izquierda”.
“Siempre me he ido bien rápido, lo que no por la vía de la lista, sino con una máquina o un camión. Aunque me han comentado que con unos cuantos CUC igual resuelves el pasaje con la gente que trabaja acá”.
LA ESPERA QUE DESESPERA
Bastó con tenerla cerca para apreciar en su rostro el cansancio de las muchas horas de incómoda estancia en La Coubre. Desesperada con su niño pequeño Odisley Iznaga trataba de contener el hambre, la sed y el agobio que significaba estar por más de seis horas tirada en el suelo turbio de aquella terminal.
“Aquí no hay condiciones de ningún tipo, yo viajo con mi niña pequeña varias veces al mes, y no tienes ni agua para tomar, tengo que estar aquí en el suelo, pues tampoco hay casi asientos… esto no es fácil”.
 Respecto a las condiciones del lugar, Rolando dijo que todo depende del presupuesto anual con el que cuenta. “Hay demasiadas cosas por arreglar y seamos sinceros, esto no es la terminal de Plaza. Hemos hecho algunos arreglos, tenemos agua fría —teniendo en cuenta los horarios de La Habana Vieja— logré terminar otro baño, y los lavabos que ya teníamos tratamos de mantenerlos con las medidas sanitarias pertinentes. Pero es justo el presupuesto, y hay demasiadas cosas que hacer aquí”.

El ambiente de las primeras visitas no había cambiado demasiado. Esta vez la situación se hacía más crítica por la afluencia de muchas más personas. Mujeres, hombres, niños y ancianos no parecían discriminar la opción de tener que esperar a las afueras del recinto o tirarse cual arenas de playa de aguas turbias en el suelo.
Ante tal situación algunos viajeros como el joven Yunior García apuestan por una mayor participación del sector no estatal en estos lugares.
“Son bastantes malas las condiciones, yo creo que deberían mejorarse sobre todos los servicios que debe prestar el lugar, como los trámites de apuntarse en la lista de espera. Las condiciones de higiene no son las mejores y si te das cuenta ya casi no quedan ni televisores”.
Sin embargo, los propios vendedores ambulantes, dotados de licencias para vender alimentos se aprovechan de la necesidad de muchos para pregonar delante de los propios agentes de la ley la venta de pomos de agua a cinco o diez pesos en dependencia del tamaño.

Ante las inquietudes mostradas por la población sobre la disponibilidad de asientos y las excesivas demoras de algunas rutas el propio jefe de turno Jorge Arencibia comentó:
“Hasta el momento tenemos 46 bancadas en la parte de astro. Aunque sabemos que son insuficientes, no se puede llenar el local de asientos pues limitaría el espacio para hacer las colas para las anotaciones”.
También agregó que la demora en los destinos depende fundamentalmente en la disponibilidad de carros y la frecuencia de los itinerarios de las rutas.
“Normalmente los destinos que más se demoran en la terminal son Santiago de Cuba, Baracoa y Guantánamo, ya que Baracoa tiene una sola salida a las 10:45 a.m., Santiago de Cuba tiene 4 salidas, y Guantánamo tiene tres salidas (6:40 a.m., 3:15 pm, y 7:10 pm)… si te das cuenta desde las 6:40 de la mañana hasta las 7:15 pm las personas están bastante tiempo”.
Sobre este propio particular el joven santiaguero Hoendris Ursa expresó que no es fácil estar hasta un día en las condiciones en que está esta terminal, como le pasó a su hermana para poder viajar.
“Aquí  la rapidez de los viajes depende del día y de las fechas, hay veces que resuelves en dos o tres horas, pero los fines de semana  y en las vacaciones ‘es por gusto’”.
CONJURA CONTRA LA HIGIENE
La situación se ve agravada en opinión de muchos entrevistados por la precariedad de las condiciones higiénico-sanitarias, hecho palpable desde la llegada a la terminal.
“Mira este suelo, ya uno ni sabe de qué color era… y ni decirte del baño”, dijo alzando los ojos al cielo Marina Torres, viajera villaclareña.
Aunque el día de nuestra visita a la instalación los baños estaban en buenas condiciones y existía personal recogiendo la basura, a decir de uno de sus empleados diversas son las cuestiones que dificultan la correcta higienización.
“Nosotros sí limpiamos, lo que por ejemplo, anoche solo una persona vino a trabajar, además uno tiene que estar luchando constantemente con el público; pues para limpiar hay que correr las bancadas y la gente no te deja y entonces lo tienes que dejar así. La población tiene que cooperar con nosotros”.

Al respecto el jefe de turnó agregó que aunque se limpia con agua siempre a las doce de la noche, luego de la salida del carro de Chambas, y se barre y se pasa el brillador durante el día, en la noche se acumula en el sitio personas alcoholizadas que impiden también la limpieza del lugar.
Ciertos fenómenos vividos en La Coubre solo son comparables con la fascinación de Aureliano Buendía tras conocer el hielo. Pero en nuestro Macondo, no se puede culpar solamente a aquellos que de una forma u otra logran vivir del cuento o recrear ciudades de espejos. Es cierto que los recursos disponibles son escasos, y la tecnología para el “papeleo” se remonta a los primeros métodos de comunicación —papel y tinta— allá por la Edad Media. Pero eso no justifica que se facilite la ilegalidad, los negocios turbios, la falta de higiene y el irrespeto a quienes estoicamente esperan su turno en la lista para obtener un pasaje .
Intentar mejorar las condiciones laborales de los trabajadores, sería un primer paso. Pero aún más importante es que cada cual desempeñe las labores que le corresponden y de las que se tiene que hacer responsable como trabajador y como ser humano. De otra forma, nos veremos sumergidos generación tras generación en las páginas de García Márquez, tal estirpes condenados a cien años de soledad.
Cubadebate continuará esta indagación con la Empresa Viajeros, responsable de la terminal La Coubre y otras instalaciones.









miércoles, 6 de noviembre de 2013

CARTA DE VÍCTOR FOWLER A PROPÓSITO DE LA SUSPENSIÓN DEL 3D EN EL SECTOR PRIVADO

A la UNEAC
ICL
MINCULT
ICAIC
He leído con atención la nota oficial publicada en el periódico Granma el día 2 noviembre 2013 y en la cual se avisa de la decisión tomada por el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros en cuanto a prohibir, con efecto inmediato, toda actividad de las salas de proyección de películas en 3D operadas por propietarios privados, así como de los salones de juegos de computadoras. El presente mensaje breve que les envío tiene que como objeto el expresar –pese a que no tenga importancia alguna para algo que ya se decidió y aplicó- mi desacuerdo con la medida, en particular todo lo que en ella propone -a propósito del consumo cultural – una suerte de oposición entre los conceptos calidad y banalidad dado las inquietantes consecuencias que ello tiene a nivel social.
Pienso que si bien cualquier Estado tiene el derecho y la obligación de regular y normar las actividades económicas que en el territorio que abarca son realizadas, ninguno lo tiene para decidir (y esto es de lo que principalmente trata el conflicto) cuál debe de ser el consumo cultural de sus nacionales. Al Estado le corresponde la obligación de facilitar una mejor educación y disfrute de la cultura realmente universales, durante la ejecución de sus proyectos esboza y presenta la meta de aquello que considera la virtud ciudadana respecto a la relación entre el individuo nacional y la cultura; pero como tal el Estado no es un maestro ni la sociedad un conjunto de estudiantes sentados en los pupitres de un aula permanente, sometido a exámenes periódicos de habilidad y temeroso de obtener bajas calificaciones o de una vez por todas suspender. Dicho de otro modo, el Estado es un enorme facilitador, no un juez severo (lo cual queda para el mundo sangriento de la guerra)..
Tan continuada insistencia en el tema de la banalidad, fantasma que en las más diversas intervenciones sobre cultura nacional aparece una y otra vez, hace pensar que en algún punto existe (o tendría que existir) algo así como el ser banal, especie de arquetipo negativo del consumidor cultural. En este punto, lo más difícil de entender (y aceptar) es que –coexistiendo con el consumo cultural de (o con) calidad- igual debe de existir espacio de existencia para el consumidor “banal”.
En este sentido, ser banal es una más entre las opciones de realización que una sociedad sana tiene para sus sujetos y los individuos poseen todo el derecho a consumir, sin la interferencia del Estado, los productos culturales del nivel jerárquico que así deseen, en especial los del nivel más bajo desde el punto de vista de la estética. Esto último resulta fundamental, ya que la efectividad de una democracia se prueba en la capacidad de acción (de realización, de vida) que de manera concreta existe para aquellos portadores del límite negativo del proyecto.
Más allá de esto, y acaso lo principal, es que el fantasma de la banalidad fabrica una figura de supuesta alienación y que, prácticamente, equivale a un nuevo enemigo social, puesto que se trata de alguien que insiste en mantenerse “externo” a la supuesta corriente sana de la calidad en el consumo; entonces, contrario a ello, no sólo es necesario defender el ser banal como un derecho humano, sino denunciar la falsedad de establecer equivalencias entre la calidad del consumo cultural de la persona y el altruismo, sentido solidario y valor de su aporte social.
Se pierde la brújula cuando –en lugar de orientar la discusión hacia la erosión de la solidaridad, los logros en el trabajo, la pérdida de amor o bondad en el trato entre las personas, el aumento del egoísmo, etc.- la energía se moviliza para extraer, de la “calidad” del consumo cultural, indicadores que alumbren la dinámica de los flujos sociales; como si la pregunta al reflejo pudiese sustituir el encuentro con el objeto.
Para mayor confusión, mientras que en una entrevista a Fernando Rojas, vice-ministro de Cultura (27/10/2013) este afirma que el Ministerio de Cultura estudia medidas que aplicar para que las salas 3D tributen a la política cultural de la Revolución, política cultural que Rojas señala que es una sola, en la nota oficial del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros (2/11/2013), apenas una semana más tarde, es ordenado el cierre inmediato de tales salas y nada deja entrever que vayan a ser reabiertas. Con esto, y por más que la nota insista en que la medida no constituye un retroceso en la nueva política económica del país, de forma implícita acaba de consagrar el principio de que ningún nuevo oficio tiene posibilidades de existir hasta tanto no sea imaginado y comprendido por las más altas autoridades político-económicas del país.
Vale la pena señalar que -a reserva de algún descubrimiento- las películas proyectadas en las salas de video 3D (he asistido a tres diferentes) son las mismas que en cualquier sala de video del circuito estatal o en la televisión. Realmente es difícil entender de qué se habla cuando de la intervención de Rojas se deriva que lo normal de estas salas de video 3D es promover “mucha frivolidad, mediocridad, seudo-cultura y banalidad, lo que se contrapone a una política que exige que lo que prime en el consumo cultural de los cubanos sea únicamente la calidad.”
Por desgracia, la ecuación entre frivolidad, mediocridad, seudo-cultura y banalidad en absoluto es clara en el presente en que vivimos y hace ya más de 20 años que un conocido teórico cultural llamaba la atención acerca de que, en modo alguno, un espectáculo de Madonna (trabajado a un altísimo nivel organizacional, profesional y tecnológico) podía ser considerado “baja cultura”; cuando un fenómeno como el Cirque de Soleil hace de ese viejísimo entretenimiento una nueva forma de arte; cuando la amplia gama que va de la computadora al teléfono digital cambia la comunicación, el entretenimiento e incluso las formas de producir y consumir arte; cuando el refinado arte de la ópera encuentra, gracias a la canción popular, nuevos públicos.
Todo ha cambiado, incluso las bases en las cuales encuentra su apoyo el diseño de las políticas culturales.
Las prohibiciones constituyen cierres que niegan todo camino al diálogo, tanto en el presente como en un futuro situado a distancia razonable (préstese atención a la fuerza que en la nota oficial cobra el adverbio ‘nunca’) y, al cortar esa posibilidad, de inmediato dirigen la intensidad del poder (la enormidad del aparato administrativo y discursivo que lo conforma) en contra de procesos, actitudes y cosas.
Lo sorprendente que presenciamos aquí es la deriva según la cual una política pública (en este caso la “política cultural”), de servicio, cobra autonomía y se constituye en un objetivo en sí misma, por encima de los cambios que hayan tenido lugar en la temporalidad; es por eso que, aunque débil e incompleta, alguna explicación es ofrecida en cuanto a la prohibición de las salas de video 3D, a la vez que prácticamente nada es dicho acerca de la prohibición de los salones de juegos de computadora. En este punto queda la amarga sensación de que la retórica (vieja) ha sido incapaz de elaborar algún discurso coherente para enfrentar a la (nueva) realidad.
Al final, y esta es la parte más nociva de las prohibiciones, es que actúan como si lo único que existiese fuesen las normativas y el control de un lado, mientras que del otro el objeto o la práctica que eliminar; de tal modo, puesto que no se discute, queda privado de voz (sin que tampoco se le ofrezca respuesta alguna) lo que –a mi entender- es lo más importante: la alegría. Dicho de otro modo, el hecho de que la cantidad de alegría que a diario se manifestaba en los lugares ahora cerrados (salas de video 3D y salones de juegos de computadoras) proviene de miles de personas concretas que allí gozaban de su tiempo libre, mis hijos, mi esposa y yo entre ellas. A estos les ha sido negado algo que, muy rápidamente, aprendieron a considerar como parte del disfrute y a cambio reciben absolutamente nada.
Puesto que, junto con todo lo hasta aquí dicho, es loable exponer a la más severa crítica pública todo producto cultural que estimule el racismo, el machismo, el sexismo, la violencia, la prevalencia del dinero y sus formas de generar dominación por sobre la amistad, la solidaridad o el amor, pienso que, entre otros muchos temas, varios de los que motivan la presente intervención merecen ser discutidos en algunas de las Comisiones que realizarán su trabajo durante el venidero Congreso de la UNEAC. Por tal razón comparto preocupaciones y dudas con quienes, como ustedes, son mis colegas. Es algo que hago con la convicción de que debemos de discutir mucho, pero no con las pasiones de la agitación y propaganda, sino con la desgarrada profundidad de la ciencia.
Victor Fowler Calzada

REPASEMOS
Por: Nelson González Breijo

El sistema educacional cubano goza de un amplio prestigio internacional: organizaciones no gubernamentales y experiencias educativas en diversas regiones del mundo avalan sus resultados. Varias publicaciones etiquetan al país como uno de los mejores en cuanto al índice de maestros por habitantes. Sin embargo, las insatisfacciones del alumno y la familia cubana en relación con el trabajo que se realiza en el aula dejan mucho que desear.
Ante la contradicción, cualquiera que desconozca la realidad de la Isla podría preguntarse ¿cómo es posible tal inconformidad si hay suficientes docentes? En lo personal, señalaría, entre las causas fundamentales, la disminución del poder adquisitivo del salario que llegó a partir de la crisis económica que en los años noventa estremeció a la nación.
En esa década muchos profesores se vieron precisados a emigrar hacia sectores mejor remunerados, a veces en total divorcio con sus cualidades profesionales. Algunos optaron por el cuentapropismo para desligarse de la inoperancia de una empresa estatal maniatada por la escasez, y hasta hubo quien fue a trabajar a cocinas y almacenes que le permitieran “inventar” lo suficiente para la supervivencia familiar.
Con el tiempo, la escuela cubana, que no reportaba otro beneficio para los docentes que el vilipendiado sueldo (y la realización profesional para los de verdadera vocación), comenzó a evidenciar síntomas del debilitamiento. El aumento salarial en el sector no parecía dar salida en un contexto de inflación monetaria y déficit productivo en la economía nacional. Fue entonces cuando la educación se enrumbó perentoriamente hacia la realidad actual.
La formación acelerada y en masa de “Profesores Generales Integrales” y el uso de las videoclases dio respuesta a los miles de estudiantes que esperaban en las aulas. Pero el atajo, si bien mantuvo vivas las diversas enseñanzas, a la larga deterioró la imagen social de los pedagogos. Y aunque existen de esas promociones ejemplos dignos, no siempre se reparó en un criterio de selección conveniente. Parecía que cualquiera era capaz de educar.
En la actualidad el paisaje se torna complejo. Sobre las grietas de un sistema signado por la estrechez material y la baja autoestima profesional, ha florecido una figura sin precedentes en la pedagogía de la revolución: el repasador. A casi tres años de su reconocimiento legal, este personaje parece atraer toda la atención. Es casi imposible mencionarlo sin levantar escozores de un extremo u otro de la opinión nacional, como si el futuro de la educación cubana estuviese en su pizarra.
Según la Gaceta Oficial de la República de Cuba, citada por el diario Granma, este singular cuentapropista tiene el deber de ejercitar a los estudiantes "las materias que se imparten en el sistema nacional de educación de cualquier nivel y los prepara para el ingreso a cursos superiores". El repasador es otro paliativo para atenuar las deficiencias de las escuelas cubanas. Su peculiaridad es que solo contempla a quienes puedan pagar el servicio.
Llegados a este punto, y sin perder de vista las transformaciones en relación con tratamiento de la propiedad que experimenta el país, no estaría de más irse preguntando ¿Acaso hacerse repasador es la salida que le estamos pintando a los miles de maestros que no cobran un salario justo? ¿Cuál es el protagonismo real que merece esta figura y lo que representa en el panorama de la educación cubana? ¿Todavía deseamos para nuestros hijos la tan llevada y traída igualdad de oportunidades?
La solución, por supuesto, no es anular el trabajo de estos profesores. En definitiva, al menos una parte del estudiantado cubre sus deficiencias. Pero eso sí, repasemos: la educación gratuita y de calidad, para todos los cubanos, es un derecho. Creo que en esa dirección debe ir cualquier apuesta que pretenda una auténtica reivindicación de la enseñanza en la Isla.

jueves, 24 de octubre de 2013

Había una vez... La Coubre

Por: Luis E. López Domínguez y Oscar Figueredo Reinaldo

Foto: Ismael Francisco

23 octubre 2013  
 
Ante varias quejas recibidas en nuestra redacción y la vivencia personal de integrantes de nuestro colectivo, dos periodistas y un fotorreportero de Cubadebate se personaron hace unos días en la Terminal de Lista de Espera de La Coubre, en La Habana Vieja.

Un sujeto que parecía ser un “facilitador” de pasajeros, de esos que encuentras en La Habana y cobran al chofer por llenar su vehículo de personas, nos dio la bienvenida al lugar.
“¡Cien pesos hasta Camagüey!” —gritó cuando comenzamos a acercarnos.
Negando con la cabeza continuamos en busca de la entrada pero el hombre volvió a insistir. “¡Carro, camión, cien pesos hasta Camagüey!”.
Al ver que no le prestábamos atención, decidió interceptarnos.
“¿Qué les hace falta muchachos? Tengo pasaje para la ‘guagua’ pa´hora mismo” —mostró una «sonrisa felina» mientras se frotaba las manos—. “No gracias”, respondimos, mientras nos miramos sonriendo por la causa de nuestra presencia en ese lugar. No cabía la menor duda, la terminal La Coubre de La Habana Vieja no había cambiado desde nuestra primera visita.
Cuando entramos, todo permanecía igual que aquel día. En una primera ocasión como meros pasajeros, habíamos conversado con varias personas que esperaban el retorno a su hogar, el medio para visitar a su familia, o de ser posible, un milagro. Pero los rostros seguían calzando la misma expresión de cansancio. Una mezcla de colores, de generaciones, de pueblo, no escapaba a la vista. Como figuras de piedra, permanecían durante horas, sentados en sillas, en el suelo, apoyados en la pared, o dando vueltas como “zombis” a la espera de su turno.
Esta vez, teníamos previsto recopilar información visual de la terminal, hablar con las personas que solicitaban este servicio, y de ser posible, entrevistar a algún responsable. Sería una tarea fácil, “cosa de entrar y salir”. Al final, decidimos presentarnos en la administración en busca de algún directivo de La Coubre para informar de nuestra presencia.
Ya en el interior de la gran casona, conformada de cabillas de metal, tejas y casetas prefabricadas; nos parecía una terminal atrapada en Macondo, cuyo realismo mágico haría las delicias de García Márquez. Un mar de almas ansiosas convivía horas y horas sin saber de su partida. Todo indicaba que no podían acceder a la vía más rápida pero costosa, el alquiler de un transporte particular.

El interior estaba coloreado de un ambiente carnavalesco. Cuentapropistas arrastraban sus carromatos de confituras como si estuvieran a las afueras del coliseo de Roma. Un comercio estatal con no más que cigarros, vino, ron y algún que otro preparado de “pan con algo”.
A la espera del encargado de la terminal, nos enteramos que solo estaba el jefe de turno, y un tiempo después, dedujimos que estaba haciendo una tarea muy importante. Cuando por fin apareció, pasamos a explicarle el motivo de nuestra visita.
El hombre, con no más de cincuenta años, bien arreglado y de igual educación, nos advirtió que debíamos esperar en lo que se ponía en contacto con el centro de mando y nos explicó que de ahí es donde llaman al Ministerio de Transporte, o también al medio de prensa que representamos. Luego de varias llamadas por el teléfono celular, y negando por lo bajo al decir que no tenía cobertura, se perdió escaleras arriba para hacer la llamada desde un teléfono fijo.
En lo que nos adaptábamos a la apatía y el bullicio reinante en el lugar, notábamos las miradas acechantes de algunos trabajadores. Otros ojos nos veían de forma diferente, como aquellos que ven un claro de luz en un pozo de desesperanza.
Una mujer, sumergida en el llanto, pedía a gritos la atención de alguien. Al parecer, su viaje a Santiago de Cuba demoraba más de lo normal y no había persona en todo el lugar dispuesta a acabar con su sufrimiento o al menos regalarle un poco de esperanza en un intento súbito de consuelo.
De pronto, el jefe de turno hacía su entrada final. En medio del llanto de la mujer,  procedió a darnos el “mate” como lo hiciera Capablanca en pocas jugadas. Resultó ser que no estaba “autorizado” a dejarnos hacer el reportaje, pues el Ministerio de Transporte tiene una directiva que indica que deben ser avisados con antelación sobre cualquier trabajo periodístico que se vaya a hacer en sus dominios.
La señora fue atendida, como dijera en una de sus canciones Arjona, “para bien o para mal”. Luego se perdió entre la multitud después de una breve charla con el jefe de turno.

Cuando reanudamos las “negociaciones”, el encargado del lugar solo se sintió “autorizado” para darnos los nombres y teléfonos de aquellos que teníamos que localizar para volver a intentar hacer nuestro trabajo. Entre una media mueca de alivio nos despidió diciéndonos que solo hacía su trabajo. Y como quien nos indica dónde está la puerta, nos ofreció su mano tomando una posición neutral en el asunto.
Nos marchamos del lugar, aún con algunas dudas de lo que pasa tras las puertas de la terminal La Coubre, pero con la certeza de volver “autorizados” y descubrir más misterios en un próximo trabajo.